Isabel María Carrión Samaniego


1877-1957

Toda expresión histórica de la vida de una persona arranca con la fecha de nacimiento. En el presente caso deberemos atenernos a convocar el recuerdo de sus antecesores que imprimieron en el espíritu de la familia Carrión en especial, una trayectoria de patriotismo, de sobresalientes logros científicos, de nutrida porción literaria, de inquietudes sociales, de espontaneidad espiritual de asentada categoría moral.

Todo ello constituyendo un acervo que llevaba en su ser nuestra recordada predecesora en los campos antes enunciados aparece don Manuel Carrión Pinzano apóstol del federalismo que supo ubicar a Loja y su provincia en el sitial que se merecía. Habiendo conjugado nuestro existir como símbolo de soberanía difundida en el ambiente de la Paria.
Manuel Benjamín Carrión forjador de la cultura y devoto servidor de los más nobles sentimientos de la Patria habiendo estimulado nuestro orgullo de ser ecuatorianos, la misma fisonomía se encuentra en Alejandro Carrión Aguirre secretario general de la OEA en un periodo de 10 años su estirpe la continúo su hermano Carlos Enrique.
Si aquilatamos triunfos científicos en el campo de la botánica, aparece el doctor Clodoveo Carrión y en las ciencias médicas el doctor Alcides Carrión que sacrifico su vida en el descubrimiento de una vacuna cuyo nombre ostenta un hospital del vecino país. El canónigo Carrión arzobispo de Quito con su comportamiento evangélico, cumplió con su misión las inquietudes espirituales de lojanos y ecuatorianos.
Felizmente encontradas en la devota entregada de su vida a la santísima Virgen del Cisne que los experimentó en vida y lo ratificó en su testamento de 1898 el señor Daniel Carrión Riofrío, padre de nuestra querida abuelita Isabel María Carrión Samaniego,
No podían florecer en ella estos frutos que los venidos de su sangre y por su condición de mujer sensible y generosa aparecieron sus denodados esfuerzos en facilitar la negociación dentro de su hacienda la Toma el área destinada el centro poblado, así como la del terreno que en esa época de insipiente desarrollo de la nación lo requirió de su propiedad.
Un paradigma significo para esa época de escaso desarrollo numérico de la población la solución de sus necesidades materiales y espirituales en el regazo de la señora Isabelita que sin distingos de ninguna especie sentía orgullo de atender sus necesidades.
Generalmente tendió su mano ayudando a casas de beneficencia de la ciudad de Loja, a los conventos, la obra pía, la entrega directa a familias menesterosa de sus bienes, fijando su imagen filantrópica en la mente de esta ciudad. También cedía lotes de terreno a trabajadores y arrimados que llegaban de la sierra en busca de trabajo agrícola.
La señora Isabel Carrión de Arias apoyó a su esposo don Benjamín Arias Valdivieso, en la contratación de una moderna capilla en la que se rendía veneración a la santísima Virgen del Cisne en su régimen hacia Loja.

Continuando con esa actitud filantrópica, sus hijos y sus nietos donaron otras áreas de terreno a instituciones para la construcción de sus cedes como Policía, Centro de Salud, Mercados, Conventos, para tanques de agua potable, centro de acopio y otras que perennizan en la memoria y la gratitud a su generoso corazón.

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