Grupo “Renacientes de la Vega”


Historia  de los negros del salado: narra don Carlos Chávez:
Durante el año de 1930 los negros del salado vivían arrimados en la hacienda del Doctor José María Eguiguren en la hacienda denominada “Valle Hermoso” ellos trabajaban pagando su obligación por que les prestaban el terreno para construir su vivienda.

El 98% de los negros eran analfabetos muy pocos eran los que sabían leer y escribir y eso se daba porque sus padres pagaban a alguien que sepa leer para que les enseñe o por lo menos aprendan a poner su nombre.
Los padres les enseñaban a sus hijos que para saludar lo deben hacer diciendo “Buenos días ley de Dios” y cuando era de agradecer debían decir “Dios solo pague, que Dios le dé el Cielo”.
La vivienda de ellos era de bareque cubiertas de moshquera y revestidas con barro, el techo era de paja de caña (hoja de caña seca).
El alumbramiento se daba con lámparas de querosene, sus camas eran de carrizo, con arcones de palo, a los carrizos los amarraban con chanté, la estera era de chanté y como almohada usaba un trozo de palo, sus camas estaban bien tendidas con una colcha fina de lulo: los patios de las casas tenían que estar bien barridos, de manera que el suelo quedaba como si estuviera en cementado.
La vajilla era toda de barro, tenían cucharas y baleas de palo en estas últimas era donde ponían la carne para que no se dañe y como no existía jabón para lavar se cogía, utilizaba hojas de moshquera para lavarlos y quedaban limpiecitos.

 La alimentación de ellos era basada en su mayor parte en carne, en la elaboración del sancocho se ponía poca providencia y la mayor parte del plato era carne, tomaban leche de chiva y hacían cuajadilla en vez de quesillo que utilizaban para hacer el repe de guineo, locro de yuca o para hacer poroto de palo.
Para traer el agua las mujeres madrugaban, a las 5:00 de la mañana y  la cogían del rio grande en su parte media ya que era dulce porque la que se encontraba en las orillas era más salada y ellos podían distinguí su sabor. Para trasladar el agua lo llevaban en cántaros y lo cargaban en la cabeza donde ponían una rosea de chante para alivianar el peso. Luego para poder beber esa agua lo ponían en un cántaro nuevo para que permanezca fresca.
Las mujeres eran muy buenas cocineras preparaban exquisitos platos como el sancocho y por supuesto el seco de chivo que hasta el día de hoy es un plato típico en nuestra comunidad.
El más pobre tenían de 15 a 20 cabras amarradas en el patio de su casa, por las tardes las amarraban y en la mañana muy temprano las soltaban al campo y esa hora empezaban a barrer su casa.
Las fiestas que celebraban el día de las cruces el 3 de mayo, la música la tocaba la banda chichera en la que se tocaban instrumentos como el bombo, el redoblante, la guitarra, la bandola, la flauta y la hoja del naranjo, los bailes de las mujeres eran con la olla en la cabeza los patrones de los negros les ponían la botella de trago en la cabeza de las negras y luego disparaban a la botella, bañándolas de trago, esa era su mayor diversión.
En la fiesta terminaban dándose machetazos y si no se cortaban no era fiesta, y la que les curaba era una negra llamada Clorinda Peña que todo el mundo la llamaba la lia Clorinda. cuando llegaban donde ella a curarse ¡es decía “negro gijuna gan pula para que lo has collado al muchacho” y contestaba y él contestaba con palabras de arrepentimiento “no pensé cortarlo se me viro el máchele”, y ella les decía “según la herida te cuesta, si es hondo tres sucres, si es leve dos sucres o un sucre”, para curarlos los lavaba con hoja de geranio, agua oxigenada y cocinaba el paltón y hacía pancitos de pailón y les amarraba con un trapo y si la herida era leve les curaba con leche de piñón.

El vestuario de ellos era blanco entero, pero como eran tan pobres, tenían una sola postura: para lavar la ropa utilizaban chereco y se estaba todo el día hasta que se seque la misma, luego regresaban a su casa limpiecitos.

Cuando se iban a casar se prestaban la ropa, tanto el hombre como la mujer el día del matrimonio iban a bestia (burro-caballo) así como sus invitados y todos se dirigían a San Pedro de la Bendita por lo que en este sitio quedaba la iglesia, cuando regresaban los novios, los que quedaban sin asistir a la iglesia les hacían tina huerta artificial donde sembraban guineo caña, yuca y en la puerta del huerto le ponían a la novia un hueso y un guango que debía tener.

Cuando los novios regresaban destruían totalmente el huerto ayudados de las bestias y no quedaba nada pues esto servía para que el novio vea como se debe tener la huerta para mantener a su familia.

Para festejar los novios lo hacían con tina, guitarra y la comida de los novios y los padrinos consistían en una gallina, un cuy entero; y para el resto de acompañantes media gallina y medio cuy.
En lo referente al trabajo raro era el negro que sacaba seis tareas a la   semana,   porque   en ese entonces  no  acostumbraban a trabajar  por  semana  sino por tareas, y estas consistían en cultivar el terreno en una medida de 12 por 12 metros y por este trabajo se pagaba 5 reales y cuando se trataba de trabajaren tina molienda se pagaba un sucre por la tarea.
Empezaban a moler la caña desde las dos de la mañana hasta las dos de la tarde y para ello empleaban un trapiche de bronce y lo manejaban con toros.

Una tarea de guarapo producía 150 alados de dulce y cuando trabajaban en la agricultura se preguntaban de Linos a otros ¿Ya acabaste? y se contestaban “caya caya, me pego, pero mañana le caigo”. Cuando trabajaban cortando caña ellos mismos se alababan y decían que dirá la gente de estos negros buenos, pero los mismos no terminaban una tarea.

La educación de ellos consistía en pagar a los profesores por parte de los padres de familia y es que le decían a un negro llamado Segundo Riofrio “Pon tu hijo a la escuela” y el les contestaba “quien me” va a cuidar los pericos de chacra” y yo no sé leer y viviendo estoy esta es parte de la historia de los negros del salado del barrio La Vega del Cantón Catamayo.

Luego de conocer la historia de nuestros antepasados, y con el afán de no perder nuestra identidad y seguir manteniendo en parte las costumbres de nuestros ancestros se decidió conformar el grupo de baile danza y musita el mismo que toma un solo nombre GRUPO RENACIENTES DE LA VEGA, a través del cual se trata de representar parte de las fiestas costumbres y bailes de los negros del salado nativos del barrio la Vega del Cantón Catamayo Provincia de Loja.

 LISTA DE INTEGRANTES DEL GRUPO RENACIENTES DE LA VEGA
  1. Macrina Sánchez
  2. Tatiana Sánchez
  3. Obdulia Riofrío
  4. Olga Sánchez
  5. Edita Valdivieso
  6. Rosa Ramírez
  7. Gloria Valdivieso
  8. Angela Briceño
  9. Arcesio Valdivieso
  10. Eduardo Riofrio
  11. Víctor Valdivieso
  12. David Riofrío
  13. Edison Landirez
  14. Germán Valdivieso
  15. Alba Asuero
  16. Antonio Valdivieso
  17. salvador Sánchez
  18. Carlos Jiménez
  19. Noe Sarango
  20. Isidro Valdivieso
  21. José Michay


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