Un grupo humano que vio la luz al final de túnel

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Fueron cuatro personas que se reunieron en una vereda del Mirador la Cruz hace tres años, hoy en día son más de 50 y se dedican a recuperarse mutuamente, ellos se denominan, grupo narcóticos anónimos, “Aprendiendo a vivir limpio”, es un programa de abstinencia de todo tipo de alcohol y drogas.

Este sábado, desde las 12h00 la celebración inicia con una tarde deportiva en cancha externa del coliseo ciudad de Catamayo, y a partir de las 20h00 en el auditorio municipal, habrá una noche socio cultural con la presencia de autoridades, invitados especiales “padrinos y madrinas” y quienes conforman este grupo de ciudadanos que han demostrado que salir de las adicciones si es posible, ellos los demuestran con su testimonio de vida.

Para Natalia, que es una de las cuatro personas que se reunieron por primera vez, se define como un grupo de personas que narran sus experiencias de un adicto a otro adicto, es la manera como se recuperan, “la adición al alcohol y a las drogas es una enfermedad crónica que nos arrastra a la muerte, nuestra agrupación no tiene estado político, religiosos, ni eclesiásticos, ni cobramos honorarios, somos adictos en recuperación”, puntualiza la negra Natalia.

Víctor, un joven que deambulaba por la calle, constituido como un problema para la sociedad y para su familia, hoy dice que vivir sin alcohol y sin drogas es posible, “tuve que pisar fondo para de ahí levantar, mi mayor motivación es mi familia, Dios y la virgen santísima”

Marco, perdió a su esposa y su familia por causa de su adicción, ahora ve la luz al final de túnel y él quiere que más personas también lo hagan, “nosotros vivimos el día a día, las 24h00, el solo por hoy”, marco se dio cuenta que estaba lastimándose mucho y que era momento de darle un giro a su vida, lo encontró en el grupo narcóticos anónimos.

Ellos, se reúne, los días lunes, miércoles y viernes de 19h00 a 22h00 en la Calle Paraguay entre Sucre y Bolívar (tras el coliseo de la ciudad), ahí hay un grupo humano que espera para brindar una mano amiga, “los esperamos, no tengan miedo, el miedo es falta de fe, seguir en las calles golpeándose, ya no es posible”, puntualiza marco.

A las autoridades,

Si existe la posibilidad que en Catamayo se forme un centro de rehabilitación como ya lo hubo hace algún tiempo atrás, hay mucha juventud que andan como zombis, pero parece que son invisibles, solamente se escuchan un estribillo nauseabundo, “oe pana, regálame una moneda, quiero para comer, no es para drogarme”, a veces andan solos o en manda. Pensamos que es el camino correcto, que la solución al problema que se atraviesa en el camino, está en una copa de alcohol o en un “puchito”, Narcóticos anónimos es sin fines de lucro se mantienen con sus propias contribuciones, ellos no tienen directivas, ahí todos son todos que se representan a sí mismos. Si alguien quiere donar algo, debe donarlo a un miembro del grupo, a manera de apadrinamiento.

Fotografía: Leonardo Pidra

Redacción: Pepe Simancas