¡Catamayo, terruño bendito!

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Catamayo a vísperas de celebrar su cuadragésimo aniversario de cantonización, es merecedor ahora y siempre del reconocimiento y grandeza que a través de los años le han sido atribuidos.

Este bello edén no tiene comparación alguna. Posee paisajes, potencialidades y talentos propios que le han permitido destacar progresivamente. Con sus dos parroquias urbanas (Catamayo y San José) y cuatro parroquias rurales (El Tambo, Guayquichuma, San Pedro de la Bendita y Zambi) hermanadas entre sí, constituye un atractivo turístico que recibe abiertamente a turistas, comerciantes y visitantes en general, de todo el país.  Es por ello que, evocando una frase con mucho sentido de la tradicional canción “Hermoso Catamayo”, me atrevo a decir que es bien merecida la expresión: “(…) eres el orgullo del suelo lojano (…)”.

Por su efeméride y como ofrenda de amor infinito, rindo homenaje también a sus símbolos cantonales: el Himno a Catamayo, un reflejo de la historia de lucha del cantón hecho canción, la Bandera de Catamayo, cuyos colores representan: riqueza, abundancia, esperanza, fertilidad de sus campos y cielo claro; y, el Escudo de Catamayo, el símbolo que constituye la máxima expresión y definición de lo que fue y es este valle tropical.

Finalmente, como catamayenses y como sinónimo de pertenencia a este bello cantón, estamos en el deber de ser difusores de las buenas costumbres y valores que caracterizan a la gente del cantón Catamayo, así como de ser orgullosos portadores de los símbolos cantonales que nos representan.

Que la lucha y abnegación de sus habitantes y autoridades, hagan de Catamayo una ciudad próspera y productiva, de tal manera que, en años venideros sigamos teniendo la oportunidad de exclamar con alegría: ¡Viva Catamayo!

Autora: Marianela A. Correa J.