Familia azuaya engalana el tempo donde permanece la sagrada imagen de la virgen de El Cisne con flores ambateñas  

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“No hay mayor satisfacción y alegría que el de haber cumplido con el deber o la promesa de venir a engalanar el al altar de nuestra Madre”, fueron las expresiones de don Pedro Vivar oriundo de la provincia del Azuay.

Año tras año la familia Vivar Arévalo, llegan a la parroquia San Pedro de la Bendita con flores ambateñas, en los días que la Portentosa Imagen de la Virgen de El Cisne, visita esta parroquia, don Pedro Vivar, manifiesta que sus padres en especial su madre le inculcó el amor y la fe a la Madre de Dios.

Todos los años, ellos visitan a la Virgen de El Cisne, ya sea en su Santuario o en San Pedro de la Bendita en el mes de noviembre, “mamá nos enseñó a cumplir las promesas y eso es lo que deseamos de todo corazón, hoy a pesar de las dificultades por las que estamos atravesando hemos venido trayendo la flor, una promesa de muchísimos años, mamá Leonor fue la que empezó con esta promesa, al inicio íbamos al Cisne, a dejar la flor o en otros años material de construcción, según lo que el sacerdote de aquel entonces sugería, nosotros estábamos prestos a colaborar, luego de eso empezamos a traer la flor hasta la catedral, así mismo para embellecer el templo de la Virgencita, pero nos dimos cuenta que en Loja sobraba la flor, es así que empezamos a traer la flor aquí a San Pedro de la Bendita, ya son muchos años que tenemos esta devoción de ir desde Cuenca hasta Ambato para adquirir la flor y luego venir hasta San Pedro, para embellecer el templo de la Virgen, nosotros mismo con ayuda de algunos amigos de aquí San Pedro, dejamos colocando la flor participamos de la santa misa y retornamos a  casa,  es así nuestra promesa con la Virgen lo hacemos de corazón, y en agradecimiento por tantos y tantos favores recibidos de la manos de la Virgencita”, narra don Pedro, con mucha alegría y nostalgia  a la vez.

El tiempo de pandemia no fue impedimento para que Vivar Arévalo, dejaran de cumplir su promesa de engalanar el templo con flores ambateñas, “este año no podíamos quedarnos sin cumplir con la promesa, a pesar que la Imagen sagrada no esté aquí físicamente, pero está espiritualmente en cada uno de nosotros, yo la siento aquí a mi lado y tengo tanto que agradecerle sobre todo la salud que es lo primordial en este tiempo de pandemia, es aquí que un año más estamos aquí embelleciendo el templo de María.

Dice sentirse bendecido y agradecido con los priostes, con el sacerdote, con los amigos que les permiten año tras año venir con la flor, y hacer su propio arreglo, “siempre han estado predispuestos a colaborarnos y recibirnos con los brazos abiertos, me siento como en familia como si fuera mi casa, regreso a casa con el corazón lleno de alegría de entusiasmo al haber podio venir hasta aquí”, puntualiza don Pedro Vivar.

En año pasado está familia vino con 5 integrantes, en este 13 de noviembre de 2020, la delegaciones tuvo conformada por tres personas.