Litigio por las aguas del cerro Verbenas en Malacatos

Comunidad de Indígenas de Valladolid es demandada por Manuel Eguiguren dueño de Hacienda San José 1888.

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En el año de 1888, el propietario de la Hacienda San José , Manuel Eguiguren, bajo el supuesto argumento de que los indígenas de la Comunidad de Valladolid (Malacatos) le han despojado de la posesión de aguas que nacen en el Cerro “Verbenas”, demanda a Rudecindo Maza, Antonio y Mateo Guamán, integrantes de la citada comunidad. El agua que reclama Eguiguren, servía según él, para regar los potreros Urcupamba, San Antonio, Guato y Pilaracas. La Comunidad de Indígenas asume su defensa jurídica con el patrocinio del Dr. Abelardo Aguirre, llegando el caso a una segunda instancia,en donde la sentencia es contraria a los intereses del demandante Eguiguren. Para Ilustar sobre este interesante caso judicial, se acompaña dos textos. A) El que corresponde a la contestación al Alegato, que explica en detalle los puntos en disputa y que constan en un Mapa o Croquis Adjunto; y, B) La Sentencia de Segunda Instancia, que otorga la razón a los indígenas de la Comunidad de Valladolid (Malacatos).

Parte demandada explica el Plano sobre Litis

“Señor Alcalde Municipal 2do

Contestando en tiempo el alegato, ante Usted, decimos:
Lástima da, señor Alcalde, ver desperdiciarse una elegante pluma en asuntos que bien tratados pudieran hacerla brillar; lástima da que un discurso tan bien zurcido y tan lleno de respetos y consideraciones, encierre un fondo de desesperación, de rabia, de impotencia al verse abandonado por la justicia que a nosotros cobija; prorrumpiendo, en consecuencia, en injurias indignas, de los que saben respetarse a sí mismos y respetan a los demás, contra nosotros, nuestro defensor y los señores peritos. Como es nuestro propósito, seguiremos, aunque indígenas, manejándonos con dignidad y decencia a despecho de la conducta de los caballeros cuyos denuestos despreciamos, y emplearemos en nuestra defensa solo las armas que nos dan la moral y la justicia.

Para mayor inteligencia explicaremos el plano: El agua disputada nace en A y muere en B, para no volver aparecer más en ninguna otra parte; en el punto A’ hemos tomado la acequia motivo de este juicio que corre en la dirección apuntada en el plano. Desde el punto B al C hay una interrupción de quince varas, de no tener agua ninguna, por morir en B la disputada y salir a C una segunda agua llamada “Quebrada del Higuerón”, tal vez de mayor cantidad de agua que la primera y sobre la cual nada se dice; esta agua del Higuerón se pierde a su vez en el punto D, esto es diez varas antes de la cerca divisoria que está en E, todo en terrenos del Pueblo. Como a diez y seis varas del punto E aparecen los pantanos G, G’ y estos son en tan gran extensión que por si solos ocupan un circuito como de veinte cuadras más o menos, pudiendo proveer constantemente hasta un molino de agua. La toma de agua sacada por el contrario es formada por las quebradas “san Antonio” que corre desde H hasta Y, y URCUPAMBA que corre de F a Y. La quebrada de URCUPAMBA tiene su origen en la base de una pequeña loma situada en F, cuyas aguas se van aumentando a medida que recorre y atraviesa la parte pantanosa; lo que manifiesta claramente las aguas que forman esta quebrada. Del punto F nacimiento de la quebrada URCUPAMBA, al punto B lugar donde muere nuestra agua se miden como unas ocho a diez cuadras; así como también del B al Y lugar donde principia la toma de Don Manuel hay más de veinte cuadras. En la cerca divisoria E no hay vestigios de haber corrido nunca ninguna agua, ni menos obra aparente alguna que facilite el descenso libre de las aguas. Este es el Plano tal cual se ha pintado, y esta es la cuestión lisa y llanamente sin alteración alguna como lo hace el adversario, quien se propone reunir en un punto de contacto los dos B y F sin atender a la gran distancia que los separa, a fin de que esas aguas sean unas mismas: se ha formado un plan y quiere forzar a la naturaleza, para que secunde sus miras: quiere presentar en efectivo lo que solo es para él un sueño dorado…..Muy sabia la ley solo se concreta a reglamentar lo que está en la superficie de la tierra más nunca a lo que está sujeto según el orden geológico a leyes determinadas eternas que constituyen parte del mundo físico. La ley civil en su artículo quinientos ochenta y cuatro, inciso segundo dice: “exceptuase las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad; su propiedad, uso y goce pertenecen al dueño de dicha heredad y pasan en esta a los herederos y demás sucesores” ¿Dónde está pues la disposición que de posesión al dueño de la heredad inferior por solo el concepto que formen éste y un apasionado tercero que quiera adjudicársela? ¿Qué prueba ha sufragado el adversario que satisfaga plenamente que el agua en cuestión nuestra es la misma que la que tiene en sus potreros? Ninguna. Para poner aun de manifiesto su inconcebible mala fe, manifestaremos más que este Actor antes de iniciar la presente demanda mandó, arbitrariamente a cavar unos orámenes profundos para ver si corría agua subterráneamente, en distintos puntos; y le consta al Juzgado que sin embargo de la lluvia se hallaban secas y no corría por ellos una gota de agua; y sin embargo de esto, y sin embargo de estar el agua tanto tiempo corriendo por nuestra acequia los pantanos estaban pujantes de agua y los bebederos de Don Manuel estaban repletos no digo para saciar la sed de todos los animales, sino también para quien quiera saciar la sed insaciable y eterna que le domine.

Manifestaremos de paso que es falso completamente que nosotros estemos de acuerdo con el Actor en cuanto a que las aguas disputadas y las que forman la LOMA DE SAN ANTONIO sean las mismas; mas pasma tanta audacia: si hemos firmado el PLANO ha sido porque en él se manifiesta claramente la verdad y no encontramos constancia en este de lo falsamente aseverado por el actor.

Para concluir reproducimos en todas sus partes el alegato nuestro anterior, a fin de que se haga el mérito correspondiente.
Queda reproducido el litigio a estos puntos:

1º Que el agua es nuestra una vez que nace y muere en nuestro predio (Art. 584 inciso 2do del C.C.).
2º Que hemos podido hacer de esta agua el uso que nos convenga (Art. 571 del mismo lugar).
3º Que en no habiendo tenido un solo día posesión en esta agua el Actor no ha podido entablar la acción que nos ocupa (Art. 909 de Ídem).
4º Que en no apareciendo ni indicios de haber poseído esta agua el Actor, salta a la vista la malicia con que ha procedido y por lo mismo debe ser rechazada la acción, condenándolo en costas, según lo dispone la parte final del Art. 995 del Código de Enjuiciamiento Civil.

La acción de despojo apoyó el Actor en los artículos 917 del C.C. y 926 del Código de E. Civil ¿lo ha probado? De ninguna manera; volvemos a repetir la sospecha, presunción filosófica, o creencia inclinada o como quiera llamarse, aseverada por el Actor y su perito no tienen visos de presencia legal siquiera, menos de prueba: la posesión ese acto material no se extiende ni penetra al centro de la tierra; necesitamos actos palmarios que la confirmen para dársele crédito en un juicio: en contraposición, nosotros hemos justificado plenamente son solo la posesión, sino también la propiedad única y absoluta que tenemos en el agua disputada; nuestro defensor se basa en disposiciones terminantes de nuestro Código Civil y no en la generales del mundo físico. El juzgado apreciará lo justo y resolverá sin duda alguna a nuestro favor. Es tanta la convicción moral que nos acompaña que de ser lo contrario, por nuestro órgano suplica nuestro Abogado defensor, de por cerrado su estudio en caso de una sentencia adversa.
Pedimos justicia y costas expresamente.
Por los demandados y como defensor.
Abelardo B. Aguirre.”

Sentencia Segunda Instancia

“La República del Ecuador y en su nombre y por autoridad de la Ley, la Corte Superior de Justicia de la Provincia.-

Loja, mayo 22 de 1889, a las dos de la tarde.

VISTOS: Mediante la acción posesoria, comprendida en el Art. 207 del Código Civil, que tiene por objeto la posesión de bienes raíces o de derechos reales constituidos en ellos, se ha querellado de despojo Manuel Eguiguren contra Rudecindo Maza, Antonio y Mateo Guamán, por haber sacado estos una acequia en el cerro de VERBENAS, propiedad de la comunidad de Valladolid de la que estos son comuneros; acción que se halla basada en la circunstancia de haber el demandante poseído por más de treinta años las aguas que bajan del mencionado cerro.-

Para proceder al examen de las pruebas de una y otra parte, es necesario fijar de un modo especial y concreto, el punto jurídico sobre el cual debe fundarse el fallo, y resolverse si dicha acción posesoria tiene o no razón de ser.- 1º El Código Civil en su artículo 584, declara los ríos y todas las aguas que corren por cauces naturales, como bienes nacionales y de uso público; pero excepciona las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad en las cuales la propiedad, uso y goce pertenecen al dueño de ella y pasan con este y los herederos y demás sucesores. 2º Como consecuencia inmediata de este Principio, dispone el mismo Código en su Art. 821, que el dueño de una heredad puede hacer uso de las aguas que corren naturalmente por ella, aunque no sea de su dominio privado, en todas las cosas que allí mismo se indicare; pero con la condición de hacer volver el sobrante al acostumbrado cauce a su salida del fundo.- 3º Que el Art. 822 delimita este uso en varios casos, siendo uno de ellos, cuando el dueño de la heredad inferior haya adquirido por prescripción u otro Título, el derecho de servirse de las mismas aguas: estableciendo que las prescripción será de diez años, y correrá desde que se hayan construido obras aparentes destinadas a facilitar o dirigir el descenso de las aguas en la heredad inferior.- Ahora bien: del examen de las pruebas venidas por el demandante, no hay una sola que pruebe estas obras aparentes, destinadas a facilitar o dirigir el descenso de las aguas en su heredad; no lo confiesan los demandados, los peritos lo niegan y también los testigos Solís Rivas, Pinta y Chamba.- Tampoco existe prueba alguna de haber tenido el demandante posesión, mediante Título o Servidumbre de acueducto u otra obra aparente para sacar las aguas del terreno de los demandados, único caso en que haría verdad en el despojo y habría podido usarse de la acción posesoria de recuperar la posesión, comprendida en el Art. 207 del Código Civil, ora por razón de ser las aguas demandadas del dominio privado de la Comunidad de Valladolid, una vez que nacen y mueren en el terreno de ella como así es la verdad y resulta demostrada por la Inspección de los peritos que tiene el carácter de prueba plena, según el Art. 496 del Código de Enjuiciamientos Civiles; ora porque el Juez inferior dejando de cumplir con la última parte del Art. 497 del mismo Código, ha omitido el nombramiento de otros peritos y una nueva inspección; y ya finalmente por adolecer de manifiesto error de hecho la confesión de los demandados a saber, que la misma agua aparece en la CÍENAGA de URCUPAMBA y no ser lo confesado un hecho personal de la misma parte, como requiere el Art. 1703 del Código Civil, al cual se halla subordinado el Art. 466 del de Enjuiciamientos Civiles.- Por estos fundamentos, Administrando Justicia en nombre de la República y por la autoridad de la Ley, se declara sin lugar la acción posesoria de recuperar las aguas demandadas por Eguiguren; y en consecuencia, y después de dar por ratificada la solicitud de Luisa, y otras, se revoca la sentencia apelada, sin costas y devuélvase.- Ramón Samaniego, Ministro Presidente que compone la Segunda Sala de este Tribunal Superior. Loja, mayo veintidós de mil ochocientos ochenta y nueve.- El Señor Secretario (verificar).- José María Ojeda.- Loja, 23 de mayo de 1889. En esta fecha cité con la sentencia anterior al Sr. Rudecindo Maza y por encargo del citado, firmó el testigo suscrito.- Testigo José María Galván.- Ojeda.- Loja, 24 de mayo de 1889. En esta fecha cité con la sentencia anterior al Sr. Don Manuel Eguiguren, mas, por no encontrarse en esta ciudad lo cité por boleta que fue entregada a su señora esposa Luisa Arias, a presencia del Testigo que suscribe.- Testigo José María Galván.- Ojeda.- Loja 3 de junio de 1889. En esta fecha cité con la sentencia anterior a los señores Mateo y Antonio Guamán; que por no ser residentes en esta ciudad, lo hice por boleta, que fue fijada en las puertas de esta Secretaría, a presencia del Testigo que suscribe.- Testigo José María Galván.- Ojeda.-Es fiel Copia de la Sentencia pronunciada en 2da Instancia, en el juicio sobre recuperación de la posesión, establecido por el señor Manuel Eguiguren contra el Sr. Rudecindo Maza y socios; sentencia a la que me remito en caso necesario.
Loja, junio 14 de 1889.
El Secretario Relator
José María Ojeda.”