Editorial: Oremos

0
188

Inclino mi cabeza, cierro mis ojos y  respiro  profundo, y trato de que todo el sentimiento que tengo dentro de mí, y no puedo explicarlo de ansiedad, lágrimas internas e  impotencia sean observadas  y tocadas por un  ser divino que siempre me acompaña, que siempre  está  ahí, nos encontramos orando porque es un momento de solidaridad, incluso de ser solidarios en la oración para no solo pedir por nosotros  sino por los demás, “tal vez estamos con la nevera  llena en nuestra casa, pero se encuentra vacío nuestro corazón”  y eso  solo lo puede llenar Dios con  ese poder sobrenatural que no se explica, que no se ve; pero se siente y utiliza otras manos, otros ojos y otros seres para hacer sentir su poder, Dios está en todas partes, he observado a los hombres más poderosos del mundo orar y pedir con fe y con lágrimas en los ojos y garganta entre cortada pedir  que “Dios  nos  ayude”.

Tengo la suerte de tener varias experiencias espirituales en mi juventud, he llorado porque he sentido el amor de Dios, el perdón de Dios, el poder de Dios, la alegría de Dios, la conversión que Dios hace en los hombres, como Dios ha sanado mentes corazones y cuerpos, creo que es momento de orar y orar con fuerza y con fe; hace años brindaba una conferencia en convivencias espirituales que hablaba de la historia de Jonás…. si…. Jonás, aquel que advirtió a Nínive y que Dios iba reprender, sin embargo, ese pueblo se humilló e hizo penitencia y se salvó.

No importa  si  eres ateo o agnóstico en algún momento yo también lo fui; no importa si eres católico, católico cómodo, cristiano, evangélico, crees o practicas alguna religión, no importa  que profesas, sea lo que sea   y en lo que creas y si amas  el bien y poder sobrenatural del amor, tienes  el poder  de  orar y  de conversar con Dios, con tu fuerza espiritual que te impulsa a ser  mejor y de hablarle de lo que te duele, de lo que te  preocupa y sobre todo te pido que oremos para que Dios les  de la sabiduría  a  quienes  tienen el poder  de tomar las decisiones en   momentos como estos y también Dios los proteja.

“Los hombres más poderosos del mundo” han pedido que oremos y ese pedido es  en serio, Dios es principio y fin, Alfa y Omega, yo de forma personal creo en Jesús quien convirtió el agua en vino, perdonó y no juzgó a los pecadores, caminó sobre las aguas, calmó las tormentas, sanó  a  leprosos, dio la vista a ciegos y sobre todo curó muchos corazones y aún a pesar de todo eso y mucho más,  fue  capaz de permitir que lo condenaran para que un culpable o los culpables quedemos en libertad.

Dios actuará y su presencia será sobrenatural y la gente comenzará a sanar, pero no habrá  explicación de donde  y como viene la  cura, iluminará  las mentes de quienes tienen  el poder de la ciencia y  vendrán y se sentirán los milagros, cuando lleguen no pidamos explicaciones y calmemos por un instante  nuestra curiosidad humana y solo digamos gracias Dios, yo tengo fe en Dios, en su poder y su misericordia, te invito a que aumentemos está fe, oremos, recemos  y sostengamos con la fuerza de Dios, de su gracia y de la virgen santísima, la fe que es inquebrantable nos protegerá, la sangre de Cristo nos bañará y los gestos de amor serán más  fuertes que todas las bombas  del mundo, que una lágrima  sea más fuerte que un temor, que una mirada de bondad sea más fuerte que la enfermedad,  que la oración sea más fuerte que esta  pandemia, les pido con todo mi corazón oremos por la salud del mundo.

Oremos, que Dios ya está actuando, nunca olvidemos de lo que siempre decía Jesús después de sanar…. tu fe te ha salvado,  vete en paz.

Marlon Ernesto Chiriboga Aguirre.

Catamayo-Loja-Ecuador –El mundo

29 de marzo del 2020.. ..15h30