Salutación a mi tierra

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Catamayo, ciudad con historia, desde el fallido intento de fundar LOXA en este inhabitable valle en 1546, el capitán Alonso de Mercadillo encontró escalonas dificultades como la fiebre amarilla y asumió buscar otro lugar para asentar su fundación, ulteriormente, arribaron por el caudaloso Boquerón gente de raza negra provenientes de países africanos como Ghana y Nigeria, según el historiador Alfonso Anda Aguirre, huían de la esclavitud, se asentaron en terrenos altos, de éste hermoso cañón, evidencia histórica Las Tolas de La Vega y los petroglifos encontrados en el cerro el Breo, ubicado justo donde se unen los dos históricos ríos que bañan nuestro Catamayo (Hugo Arias) y posteriormente, objetos de alfarería apenas pulida como vasos, jarros con bordes trípodes encontrados al oeste de Loja (Trapichillo) como se refiere el doctor Pío Jaramillo Alvarado en su obra “LOJA Y SU PROVINCIA”, queda claro, según éste mismo autor, que en nuestro valle no hubo vida Inca (pag. 43-44) criterio estribado por Jijón y Caamaño, afirman que estos hallazgos fueron de manufactura Palta, lo que en años posteriores fue reconocido por el arqueólogo canadiense Kevin Leonard en 1992

El genial científico alemán Teodoro Wolf, describe en letras capitales a nuestro antes caudaloso y majestuoso Boquerón. “El río Catamayo desde su confluencia con el Macará cambia su nombre con el de Chira, y se dirige por Sullana a la Bahía de Paita, es el rio más importante de la provincia de Loja” también coincide el reconocido historiador lojano, profesor Hernán Gallardo Moscoso. “la llanura de Catamayo, es la más extensa de Loja, su altura es de 1.200 m.s.n.m., y tiene un clima fuerte y malsano” (Teodoro Wolf) “El origen de su nombre recibe la influencia Palta de dos vocablos Catay=aquí y Mayo= rio, aquí el gran río” (Hernán Gallardo). El puente del Inca, el que conducía el camino Real en el barrio el Huayco, la hacienda la Toma que fue propiedad de los Jesuitas hasta el gobierno de García Moreno quien los desterró, según dibujan y narran Pedro Vicente Maldonado y el padre Juan de Velasco respectivamente.

Qué personajes hemos citado, ¿verdad? Cuán importante es esta pequeña parte de nuestra historia, ya en 1931 Catamayo se constituye como parroquia de Loja con personas de apellidos tradicionales en esta tierra, Aguirre, Carrión, Arias, Burneo, Eguiguren, Quinde, entre los primeros, con el acaecer de los años, el 16 de enero de 1959, un visionario oriundo de Zaruma, Moisés Alberto Hidalgo, fundó el ingenio Monterrey (MALCA) con ello contribuyó no solamente a crear plazas de trabajo, sino también a desaparecer el pantano de Catamayo. Un hecho no menor fue la boda del citado emprendedor con la distinguida maestra y matrona Mariana Gutiérrez Córdova de San Pedro de la Bendita en 1918.

Es emocionante leer los telegramas del entonces diputado Edgar Garrido Jaramillo dirigidos al señor Flavio Luzuriaga, en estos avizoraba la inevitable emancipación de Catamayo, hasta aquel viernes 22 de mayo de 1981 día en el que se establece por parte del ejecutivo en el registro oficial número 445 la cantonización de nuestro cosmopolita y turísitco cantón Catamayo, con sus parroquias El Tambo, San Pedro, Zambi, Guayquichuma, durante la presidencia del célebre Jaime Roldós Aguilera y del congreso Raúl Baca Carbo; subsiguientemente la parroquia urbana de San José, el 8 de enero de 1996.

Celebridades como Eliseo Arias Carrión, reverendo nacido en esta heredad y que lideró la mayoría de hechos históricos de nuestra ciudad, Monseñor Ángel Tinoco Ruiz, quien a más de la iglesia matriz, fue el gestor de la construcción de otras iglesias en la comunidad, el espiritualismo de Isabel Arias, Manuel Serrano creador del escudo, Edgar Palacios y Marcelo Reyes autor de la música y compositor de nuestro hermoso himno, Rosa Bravo, Germán Coronel Saldaña, Honorio Gualán, Emiliano Gutiérrez, Grimaneza Reinoso, Hugo Arias,; entre otros notables e históricos personajes que por justicia ya deberían inmortalizar su nombre con la identificación de las principales calles e instituciones de Catamayo, por ello, es necesario emprender en un reordenamiento que resalte la historia de nuestra tierra, ya son 40 años y seguimos sin guardar paso a paso la savia de este prodigioso valle, porque un pueblo sin identidad, es un pueblo sin historia

Catamayo, tierra de gente noble, se levanta altivo en sus efemérides, gente pujante, ingenua aun para elegir sus autoridades, pero, siempre de pie ante la adversidad, paciente ante la incompetencia, raza de estirpe abnegada, pueblo merecedor de eficientes administradores; sin embargo, anhelante de días mejores, estoy seguro que vendrán. “Que el trabajo ilumine cual llama, tu futuro progreso triunfal” (Marcelo Reyes)

VIVA CATAMAYO

Redacción: Marco Patricio Guarnizo